Las mezquitas del desierto

La mezquita es el edificio icónico del mundo musulmán, el que no tenga conocimientos sobre este mundo pensará que simplemente es una estructura religiosa a la que se va a orar, pero lo cierto es que también es un centro de reunión de la comunidad, cumple funciones políticas, educativas e incluso de administración de la justicia. Cuando alguien nos menciona la palabra mezquita las imágenes que se nos vienen a la cabeza son las de los grandes templos otomanos o las ultramodernas mezquitas saudíes.
La Mezquita Azul y Santa Sofía
A continuación nuestra mente nos muestra sus elementos más visibles: las grandes cúpulas, los minaretes, los amplios patios y las aglomeraciones de musulmanes rezando postrados hacia la Meca. A esos habría que añadir elementos como el minbar, la maqsura, el mihrab orientado hacia la qibla o la fuente para las abluciones. Prácticamente todos estos elementos son prescindibles a la hora de construir una mezquita, porque lo único que tiene que tener obligatoriamente es la qibla, es decir, un muro orientado en dirección a la Meca para que el creyente pueda realizar de forma correcta su oración. Esto permite una gran creatividad a la hora de construir estos edificios. De ahí la gran diversidad de formas y decoraciones en las mezquitas del mundo musulmán, sólo hay que ver mezquitas como la de Djenné en Mali o la de Choto Sona en Bangladesh. 
Gran Mezquita de Djenné
Mezquita Choto Sona
Esas mezquitas que he mencionado antes, las que tenemos en nuestro imaginario, son al fin y al cabo, expresiones del poder político. Las autoridades son las que, para demostrar su poderío, realizan esas magnificas construcciones y dejar su huella en la historia. Pero ¿qué hay de las zonas donde no existe una capacidad económica tan fuerte o donde quizá el modo de vida nómada impide un edificio tan fastuoso como las grandes mezquitas de Estambul? 
Pues la solución para ellos es muy simple, dado que el único elemento obligatorio es la qibla para que se pueda considerar mezquita, realizan estos sencillos recintos con piedras. Se pueden apreciar los distintos espacios dentro de ella, pero el más importante por supuesto es ese nicho semicircular (mihrab), que señala el lugar donde está ubicada la Meca (qibla). Las abluciones en este caso y dado el entorno desértico se realizan con arena, dada la escasez de agua. 
Mezquita en el Sahara (Argelia)
Las imágenes encontradas pertenecen a zonas desérticas y normalmente son de dimensiones pequeñas. Esto nos da pistas de que sin duda fueron realizadas por grupos con un estilo de vida nómada y con un número bajo de integrantes. También se podría decir que son zonas de paso, donde los viajeros podrían descansar y rezar sabiendo exactamente hacia dónde. O quizá pertenezcan a poblaciones con escasos recursos y que no se pueden permitir una mezquita con una mayor elaboración. Los posibles motivos están ahí, pero la cuestión fundamental es que esto también es una mezquita y nos permite ver de forma práctica qué es lo único que se necesita para formar una: un muro en dirección a la Kaaba. A continuación dejo una serie de imágenes de estas mezquitas para apreciar los diferentes tamaños que pueden alcanzar estas estructuras. 
Mezquita del desierto en Níger

Tuaregs rezando en una mezquita del desierto (Argelia)
Mezquita del desierto de un tamaño mayor y con divisiones internas (Argelia)

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