¡Danzad, danzad, benditos!
Enérgica, sorprendente y enormemente divertida. Estas son las palabras que me surgen de la mente cuando observo, a través de internet, vídeos de Dabke, una danza folklórica de Palestina, Líbano y Siria, en la que un grupo de hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, alineados y cogidos de la mano o de los hombros, ejecutan los pasos que marca el líder del grupo (conocido como awal, raas o laweeh), el cual, a su vez, agitando en su mano libre un pañuelo, una vara o un rosario islámico (masbaha) hace gala de su destreza y ligereza, realizando saltos, sentadillas e incluso giros, que son seguidos por los primeros miembros de la fila.


Dabke significa en árabe “golpear los pies”, y parece ser que el zapateado, que se convertiría más tarde en danza, tiene dos posibles orígenes: el primero, el que se realizaba para descascarillar el trigo, pisándolo, y el segundo, y quizás un origen más probable, el zapateado que se llevaba a cabo para aplanar la masa de tierra y paja de la que estaban hechos los techos de las casas tradicionales de la zona.


Si bien el dabke cuenta con una de serie de pasos básicos, que todos podemos intentar aprender a través de los tutoriales que proliferan en la red, lo que impera es el estilo libre. Y precisamente es ese estilo libre, que se aprecia en cada uno de las demostraciones, en función de la creatividad de quien ocupa la primera posición en la línea de baile, lo que hace que nunca sea aburrido observar el dabke, al mismo tiempo que uno se deja llevar por la música hipnótica que le acompaña, surgida de un simple tambor, de una darbuka o un riq y de las voces del público, hasta el punto que uno desea formar parte de la fiesta y unirse a esa cadena humana.


Cualquier sitio es apropiado para ponerse a bailar el dabke, y su difusión a través de las redes sociales (Instagram, youtube…) pone de manifiesto que ante todo, lo que no está es pasado de moda. Ha sido objeto hasta de un reto reciente por internet: rozando el rizo de lo imposible, el líder de la cadena comienza a subir por una de las paredes de la habitación, llegando a zapatear incluso en el mismo techo, mientras que se apoya en el siguiente o los siguientes miembros de la cadena.


Hasta el mismísimo baile ha sido recogido en el Guinness World Records, por haberse creado la mayor cadena humana de bailarines, 5.050, y que fue organizada por Sakha Jean Yacoub Moujaes el día 7 de agosto de 2011, en el distrito de Matn, en el Líbano. 


Sirva como ejemplo de lo que digo estos vídeos que adjunto y con los que seguramente tras su visionado, gritaréis conmigo, como si de una nueva y más amable versión de la película de Sydney Pollack se tratara: ¡Danzad, danzad, benditos!:


Best of lebanese dabke                               Palestinian dabke masters                         Dabke challenge

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